febrero 28, 2007

DESDE UN TANGO, AMOR DE PAÑUELO BLANCO


A veces me llega lo buena onda y me acuerdo de ti

Te bebo en el trago no amargo sino sólo trago

de las calles caminadas entre tu perfume solitario

Descaso los minutos

A qué huelen los segundos

A pasitos apestosos

que en el tiempo van cambiando de color

llegan a nostalgia

llegan a esperanza

Y tu piel respira mis suspiros

no la dejas conmoverte

y me dejas que me pudra

febrero 06, 2007

TRES POEMAS 3

Por: Ilse A. Méndez.


LA ESTACIÓN PERENNE








Tu cuerpo desnudo brilla bajo los relámpagos
como ante bajo mis manos.
Todas las estaciones están en tu cuerpo.
La primavera comienza su esplendor en tu abrazo
y concluye en tu boca entreabierta, alborozada, gozosa.
Todos los ríos del mundo están en tu cuerpo,
fluyen en ti en el momento
en que el animal más bello del bosque
-el pegaso, por ejemplo-
bebe de ti y se contempla.
Tu piel es de límite del fuego
donde se refugia el ardor del verano.
Rojas llamas te inundan.
Se mezclan los elementos y tu cuerpo se curva,
hay más aire en tu boca y mi cuerpo sediento
busca en ti salida, la libertad, los deseos.
Se anudan en ti los olivos del mundo
y ardes como una llama.
Somos un cuerpo sólo luchando contra la muerte,

contra lo que no se conoce aún.
El otoño se riega en tu cuerpo como vino rojo en la mesa.
Tus muslos descansan en el borde del mundo.
Vuela una paloma de tu pecho a mis manos.
Después miramos las dos, de alegría cansadas,
como a chimenea en invierno, el fuego pasado
y tu piel que brilla bajo los relámpagos.













EN AQUEL CLARO OCASO

En aquel claro ocaso
sin más pintura que la de mis ojos,
te desnudé
y el viaje de mis manos y mis labios
llenó todo tu cuerpo de rocío.

Aquel mi mundo amaneció por la tarde,
con tantos episodios sin historias,
fue silenciosamente abanderado
y seguido por pueblos de ansiedades.

Entre tu ombligo y sus alrededores
sonreían los ojos de mis labios
y tu cadera,
esfera en dos mitades,
alegró los momentos de agonía
en que mi vida huyó para tu vida.

Estamos tan presentes,
que el pasado no cuenta sin ser visto.
No somos lo escondido;
en el torrente de la vida estamos.

Tu cuerpo es lo desnudo que hay en mí
toda el agua que va rumbo a tus cántaros.
Tu nombre, tu alegría…
Nadie lo sabe;
ni tú misma a solas.






DESNUDA

Amo tu desnudez
porque desnuda me bebes con los poros,
como hace el agua cuando entre sus paredes me sumerjo.

Tu desnudez derriba con su calor los límites,
me abre todas las puertas para que te adivine,
me toma de la mano como niña perdida
que en ti dejará quietas su edad y sus preguntas.

Tu piel dulce y salobre que respiro y que sorbo
pasa a ser mi universo, el credo que me nutre;
ésa aromática lámpara que alcé estando ciega,
cuando junto a las sombras los deseos me ladraban:
-es ella-


Cuando te me desnudas con los ojos cerrados
cabes entre mis manos como el pan necesario,
cabes bajo mi cuerpo más cabal que mi sombra.

El día en que te mueras te enterraré desnuda
para que limpio sea tu reparto en la tierra,
para poder besarte la piel en los caminos,
trenzarte en cada río tú cabello disperso.

El día en que te mueras te enterraré desnuda,
como cuando naciste de nuevo entre mis piernas

y nuestra partitura.




enero 26, 2007

A PROBARME LOS TRAJES QUE NUNCA SERÉ

He aquí algunas versiones del mismo mono...






En un alucín con la Musikera







Bebiendo leche-droga con los ultraviolentos drogos en la versión de Alex de Clockwokorange a la Stanley Kubrick.







De anorexica






De manzanita





De Punk





De Punk





Antes de ser llevado a la comisaría, quién sabe por qué.




De BlueRanger




De autostop por todo México

enero 18, 2007

PASIÓN MORONGA: EL GORE Y OTROS EMBARRES.

De los mejores ensayistas que ha dado el siglo XXI, (de las mejores teclas) con mucha herencia, poco plagio, algún parecido. Nada cierto, sólo unas cuantas netas del Maesse. Una aterradora crónica no por sus topicos, sino por sus topos, aquellos lugares que crean o contribuyen a una semántica de lo contemporáneo, del arte de hoy, del Arte. Y basta ya de frasesucas rucas, y vamos a leer al master todos al unisono. -O.E.L.


PASIÓN MORONGA: EL GORE Y OTROS EMBARRES.
Por: Oscar Edgar López


En un tiempo en el que se prefiere tasajear el cuerpo para venerarlo y en donde paradójicamente se le atiborra de químicos, alteraciones quirúrgicas, modificaciones genéticas, atribuciones metafísicas; y en un lugar donde lo mismo se muere de hambre por vanidad que por destrucción étnica, la semántica de los decorados corporales se traslada, se populariza y se malbarata. Quien habla del humor como la contemplación mórbida de las desgracias de los otros para entender la desgracia propia, acierta en la medida en que la historia de la humanidad y por tanto del arte se lo comprueba. La expectación del dolor de los oprimidos supone la grandiosidad de un imperio, por eso era tan divertido ver las suertes homicidas en los teatros romanos y por eso los asesinos seriales (muy populares en EUA)se elevan a parnasos ilustres, así mismo la utilización de minorías como carne de cañón en los conflictos bélicos; pero también los faltos de fuerza resguardan su debilidad, la llenan de un vigor lacerante apoyados en la contemplación de la muerte llana.

Pero al ser humano le encanta curiosear con las posibilidades y limitaciones del contenedor blando que lo mueve de un lugar a otro, que le estorba, que lo encadena a la finitud de su existencia, siempre oprimido por su carne, por sus limites, siempre tratando de sustituir, de prolongar, de fortalecer. Nos atrae la sangre esparcida, las viseras, el contenido tangible de la primigenia experiencia de lo humano: el cuerpo. En la medida que observamos con veleidad el descuartizamiento, la crueldad como una broma absurda, se descarga la ira, la frustración, y el terror viene al comprobar que esos muertos están conformados bajo la misma materia y funcionalidad que los nuestros.

El mito del cine Snuff , la creciente demanda de películas donde el protagonista es el madrazo pleno, el éxito de programas de televisión que muestran las hazañas, no del puñado de idiotas que los conducen, sino de sus cuerpos como campos de experimentación, las posturas estéticas de artistas como Stelarc acerca de la evolución androide de la humanidad, el negocio de la guerra en video, la oferta de documentales que exhiben la devastación de fenómenos naturales, etc. En todo lo anterior se comprueba y se sigue la pista del que aún se considera subgénero del terror: el gore, (que en mexicano viene a ser lo mismo que la moronga: sangre coagulada).

El gore encuentra antecedentes en el teatro bizarro conocido como el Gran Guignol francés, fundado en 1870 (y que funcionó hasta 1962) por Óscar Méteniér, con antecedentes literarios desde el Marques de Sade hasta Zola. En el espectáculo del francés se montaban varias obras cortas en una misma función. Los asistentes pasaban por la risa, el lagrimón y el terror más puro, ese que hace que los esfínteres se aprieten, pues a parte del decorado del teatro con motivos góticos, sobre el escenario se representaban mutilaciones, castigos y perversidades de todo tipo que satisfacían al publico curioso.

Fue hasta 1963 que el gore nació como posibilidad artística, con la aparición de Blood feast de Herschell Gordon Lewis, antes director de cine porno y que en ésta como en posteriores, pero menos míticas, películas combina el despapaye del cine genital con un rociadero loco de sangre, pues es característica del gore darle más importancia a la carnicería que a la narrativa. Por supuesto esto no es general, pues George A. Romero con la otra mítica cinta La noche de los muertos vivientes de 1969, demostró que las posibilidades eran más que mostrar amasijos de carne y sangre, la filmación posee una pesada crítica a los problemas mundiales del momento; después Romero se dejo abatir por la industria de lo fácil y el subgénero que ayudó a crear (el de zombies) lo jodió al convertirse en un realizador comercial y políticamente correcto. Luego la decadencia del gore comienza cuando se descubre que su impacto amarillista es de lo más rentable en materia de negocios y se producen bodrios sin trascendencia, salvo excepciones como lo hecho por los italianos Dario Argento y Lucio Fulci (este último con una secuela de zombies tan mala que es buenísima), decadencia que se extiende hasta los años ochenta.

En la década siguiente se comienzan a escuchar rumores de la circulación de videos reales donde se muestra el desmembramiento progresivo de personas comunes. Se habla de asesinatos reales filmados, lo que se conoce como cine Snuff, nombre con el que se estrenó en 1973 la cinta filmada, escrita y producida por Michael y Roberta Findlay donde al argumento débil se le añadió una parte de tortura y mutilación simulados. Otro escándalo se presentó en los años noventa cuando el japonés Hideshi Hino, historietista y realizador dio a conocer su saga Guinea Pig, donde en una de las películas, Flor de carne y sangre, la mutilación y el castigo a una joven se filman sin cortes y con la saña acecina de un supuesto samurai. Por supuesto se comprobó que las secuencias eran puro truco, pero el mito de las originales Snuff sigue creciendo. Y ni tan mito, pues en cualquier puesto pirata encontramos la serie Trauma para todos aquellos que gustan de videos de castigo, mutilación, homicidio, incineración, suicidio etc. etc. Hasta el video de la horca de Hussein podría ser Snuff.
El gore no se quedó en el cine, se ha extendido a otras disciplinas, sobre todo a las llamadas artes alternativas, el comic oriental tiene mucho de gore, y en música existen grupos como Caníbal Corpse con una extensa discografía de un rock tétrico, paranoide; las portadas de sus discos hablan perfectamente de la estética del grupo, descuartizadero al por mayor.

En México existen contadas películas gore, las hay muchas con escenas de sangre, pero que no enmarcan dentro de la clasificación. Santa Sangre (1989) de Alejandro Jordorowsky es considerada gore, pero esto es más falta de conocimiento de la obra del chileno que un juicio acertado.

El gore ha dado muchísimas producciones más, y lejos de la mala popularidad que se ha ganado sigue teniendo la impronta de la necesidad humana del morbo y no se nos negará que es tan valido como el cine de lloriqueos y el de la risa suelta.

enero 16, 2007

RAY CAESAR

Es un artista nacido en Londres, Inglaterra, en 1958. Sus imágenes son enteramente hechas digitalmente. Todo, las texturas de la tela, de las paredes, de los cielos, los cabellos, todo son procesos digitales. No hay absolutamente nada pintado o dibujado. Solamente las figuras las hace primero en plastilina, totalmente tridimensionales, y luego les toma fotos digitales desde varios ángulos y con varias fuentes de luz, hasta lograr la "pose" que desea. Luego mete las imágenes seleccionadas a la computadora...y tras un largo y meticuloso proceso, sale lo que verán a continuación...


Precious

Cástor

Pólux

Golden Words

Sleeping by day

Blessed

Roundabout

Sweet Victory

diciembre 06, 2006

PUES QUE LLEVO YA CASI SIETE AÑOS ENTERRADO



Confesiones al Alquimista

Voy a platicarte alquimista lo que han hecho dos ideas traviesas con mi apasionado pensamiento y desolado corazón.

Llenan de versos paginas incomprendidas, palabras y más palabras, plasman en papel extraviadas e inquietantes. Han sido dos hasta ahora y no quiero que sean más o terminare derretido en este lecho nocturno. Qué puedes hacer tú Alquimista. Ellas han acompañado mi desastroso insomnio, están presentes en cada ruido de la noche, en cada nota del grillo, en cada suspiro; rondan por entre las sombras de la pared, se deslizan en la corriente del viento, de la puerta a la ventana, de la ventana a la puerta, de mi sangre al corazón, del corazón a la noche.

Dos y no quiero más que me derrito. Siento su suave piel en las escurridas sabanas.

Una: poética, dulce, pasiva, soñadora, y en sus ojos una luz rítmica en donde baila mi inconsciente, unos labios traviesos con los que reza mi nombre cada vez que lo pronuncia. La otra: hay, la otra

La otra se pasea como sombra en las paredes de mis venas, frívola, hermosa más que la luna y la rosa de cualquier poeta, indescriptible, no hay palabra, ni gesto, ni acto que pueda describir o explicar su semblante enigmático, su cuerpo, su olor, su presencia.

Cada día se atraviesan en mis palabras, en mi corazón, rasgan y taladran con gusto y pasión, ah, que placer que desbaraten toda mi existencia a cada instante, que feliz que no me dejen jamás dormir. Y tener que morir... ellas nunca se irán. Qué puedes hacer tú Alquimista, sólo llévame a la oscuridad y vuelve magia todos mis tormentos.

**

Estoy colgado Alquimista. No sé cuánto tiempo llevo así, he perdido la cuenta. Cuando uno se encuentra metido durante más de un mes, lo que menos importa es hacer algo, la nada te corroe, la nada te envuelve.

¿Para qué se escribe?

Para qué escribo.

Para que escribo.

Qué escribo.

Que escribo.

Escribo.

diciembre 05, 2006

Lo fantástico en la narrativa de huída de Elena Garro




No sólo casi nos amanece en aquellas infinitas pláticas con Lucía, sino que simplemente no había límite de tiempo. Hablábamos desde el cielo estrellado en el fondo de una copa de Anis Mico hasta la hermenéutica psicoanalítica y chirondolona de Paul Ricoeur, entre otros temas de filosofía europea y mexicana. Claro, pasando por los temas de la novela, la música, de los polis culos y animales por el estilo. Con ella aprendí algunas cosillas sobre los tópicos y los topos de la novela latinoamericana, entre muchas otras cosas, Y es que mi mala memoria me hacía volver a las mismas preguntas cada vez que al calor de la mutua entrevista nos encontrábamos hasta no verle final a la conversación, entonces, salía el tema de la escritura, del escritor, y en ello la novela en Latinoamérica.

Aquí una pequeña muestra del trabajo que hace Lucía Salcedo. Tema en el que muchas veces nos vimos envueltos.




Lo fantástico en la narrativa de huída de Elena Garro:

Andamos huyendo, Lola
Por: Lucía Salcedo de Haro

En la narrativa de Elena Garro, sobre todo en Andamos huyendo Lola, obra publicada en 1980, y posterior a su divorcio con el medio intelectual y político mexicano, y tras su exilio voluntario, se puede encontrar la angustia existencial, la sofocación del espíritu, esa imposibilidad de descanso en los protagonistas que huyen, que escapan, que se esconden. Éstos no encuentran salida ni modo de evasión de sus vigilantes y persecutores como no sea en la aniquilación o las salidas milagrosas que resultan de la irrupción de lo fantástico o lo magicorrealista en los relatos.

La autora, nacida en Puebla en 1920, se casó antes de cumplir los 18 años con Octavio Paz. La relación fue intensa y tumultuosa, y dice la leyenda que finalmente se separaron cuando Octavio Paz tiró uno de sus manuscritos al fuego. Con la separación, Garro emprendió un exilio junto a su hija Helena, que se prolongó por un cuarto de siglo y atravesó los Estados Unidos, España y París.[1] Pero su exilio no se debió solamente a la separación de su famoso cónyuge, sino a un hecho que la hizo someterse al escarnio y la humillación públicos: acusó a varios intelectuales de su época de haber organizado el movimiento estudiantil de 1968, como Luis Villoro, Emmanuel Carballo, Leopoldo Zea, Rosario Castellanos, José Luis Cuevas, Carlos Monsiváis, Eduardo Lizalde, Víctor Flores Olea, Leonora Carrington, y el poeta Octavio Paz[2], por lo que la comunidad intelectual mexicana rompió lazos con ella y la acusaron de ser comunista, agente de la CIA, del Vaticano y de Fidel Castro[3]. En 1972, para no seguir sufriendo las consecuencias de sus acciones en México, decidió salir del país en una ausencia que duró más de 20 años.

Se fue al lado de su hija Helena Paz, y lo que vivió en sus viajes y sus estadías en distintos países le sirvió para acumular experiencias que, pasadas por el filtro de la ficción, podemos ver representadas en algunos relatos de Andamos huyendo Lola, aunque más justo es decir que los años en que Elena Garro y su hija vivieron en el camino sirvieron para madurar el talento narrativo y poético de la autora y para que, tomando anécdotas de acá y de allá, pueda escribir un libro asombroso.[4]

La tragedia en los textos de este libro es que sólo se sale de un lugar, de una situación insostenible que raya en los límites del horror para pasar a otra vida igual, parecida o peor que la anterior. Esto, para no entrar en especificaciones y episodios que lo demuestren en otras obras de la autora, solamente lo expondremos con respecto a su volumen de cuentos y novelas cortas Andamos huyendo Lola. Estos relatos, por su unidad temática dada ya sea por la situación de las protagonistas en varias de las narraciones - Lelinca y su hija Lucía -, o por la constante huída y lucha en contra de la aniquilación de los personajes, puede considerarse en su totalidad como una novela polifónica, en la que algunos escritos en un diario de Lelinca, la voz de un sapito mexicano, el testimonio de un niño perdido o las vecinas en un edificio de apartamientos, cuentan los distintos episodios de huida de la madre y su joven hija sucedidos en distintos lugares y tiempos. Hay también narraciones en las que no están ellas como personajes o protagonistas, pero sí la noción de escape, de angustia y de necesidad de una salida que las integran en el resto de la obra.

Antes de hablar de los relatos que aquí analizaremos, presentemos una breve reseña de la situación por la que pasaba la autora, sus puntos de vista acerca de la propia existencia, y los motivos que la convirtieron en una eterna prófuga arrastrando consigo a su hija.

René Avilés Fabila, en “Elena Garro en Los Recuerdos del porvenir”, artículo publicado en su página web, relata que se vio perseguida tanto por el gobierno de Díaz Ordaz como por los intelectuales izquierdistas mexicanos y por los amigos de su ex esposo Octavio Paz[5]. Cuenta que Carlos Monsivais la llamó “la cantante del año” por su función como delatora en el 68 y que continuamente se escuchaban rumores inquietantes acerca de su vida en Madrid, como su posible mendicidad o su crítica al comunismo: Elena por completo distanciada de Paz y su infaltable círculo de aduladores, Elena buscando al embajador Gustavo Díaz Ordaz para arrojarle en su cara el desprecio por las persecuciones padecidas, Elena escribiendo intensamente para vivir, Elena peleada con el “tout Mexique” a causa de su doble separación: de Paz y de la izquierda mexicana, tan enigmática y oportunista ayer como ahora. [6]

La escritora fue también periodista , guionista cinematrográfica, dramaturga, cuentista y novelista. En el terreno periodístico Elena Garro escribió artículos a favor de la política de Carlos Madrazo. Hizo reportajes en torno al reparto agrario y trató temas como la condición de las mujeres presas. Su compromiso social no terminó en el papel y encabezó manifestaciones y plantones a favor de los campesinos[7]. La novela por la que quizá es más reconocida es Los recuerdos del porvenir, publicada en 1963 y por la cual ganó el premio Javier Villaurrutia. En ella innova en las letras mexicanas sobre todo porque el narrador es un pueblo que puede tomar los puntos de vista de todos sus integrantes y así presentar la historia desde distintas perspectivas.

Pero hemos dicho que en Andamos huyendo Lola es recurrente la huida, la aniquilación y el desasosiego. Elena Garro, en una carta fechada en Madrid en 1980 y dirigida a Emmanuel Carballo, habla de lo que para ella es vivir en el exilio, perseguida y constantemente observada por sus persecutores. En ella dice lo que para ella implica no ser una ciudadana común y corriente, sino estar sometida a un aparato burocrático que se encarga de frenar o decidir cada uno de sus movimientos. Hace varios años que formo parte de un ejército que se reproduce por generación espontánea bajo cualquier régimen político. Cuando ingresas, los periodistas escriben: ‘Le han cortado el teléfono’ .Este ‘corte’ es aplaudido en los países democráticos y condenado por ellos si se produce en los otros países. El ‘corte’ indica que has dejado de ser por ‘órdenes superiores’, y que has alcanzado la nueva categoría de No Persona.[8] Explica que al serlo ni siquiera tiene derecho de enfermarse sin que la atención médica sea vigilada, escogida y pagada, y que incluso puede no tomársele en serio creyendo que la enfermedad es un truco económico o publicitario. Las implicaciones de ser una No Persona incluyen el no tener derecho a trabajar, porque siempre será considerada una extranjera, cada movimiento suyo será vigilado, y si no es aprobado será impedido. Dice haber padecido junto con su hija estas injusticias y podemos encontrar huellas de esta persecución, ya sea que haya sido real o imaginaria, en el volumen de relatos que estamos tratando.


A continuación hablaremos de algunas narraciones en las que esta situación de huída y persecución encuentran una salida en lo fantástico. Primero establezcamos qué se entiende por fantástico y distingámoslo del realismo mágico de lo real maravilloso:

Cuando los sucesos o los personajes violan las leyes físicas del universo, como en Aura de Carlos Fuentes, la obra debería clasificarse de fantástica. Cuando esos elementos fantásticos tienen base folclórica asociada con el mundo subdesarrollado con predominio de la cultura indígena o africana, entonces es más apropiado utilizar el término inventado por Carpentier: lo real maravilloso. En cambio, el realismo mágico, en cualquier país del mundo, destaca los elementos improbables, inesperados, asombrosos pero reales del mundo real.[9]

Partiendo de estas definiciones que en el caso de lo fantástico se desarrollará más ampliamente a continuación, entremos, pues, en los textos y veamos como estos representan a dicho géneros.

La trasgresión del límite en “La dama y la Turquesa” y “La primera vez que me vi”.

En “La primera vez que me vi”[10] se relata cómo un personaje llamado Dimas encuentra a Lelinca y Lucía en Estados Unidos, viviendo en la miseria cuando la hija es aún una niña. Nunca dice de qué están huyendo aunque sí dice que las llaman “traidoras a la patria”. Habla de personajes oscuros que las persiguen y las vigilan. Uno de ellos es un loco que, al parecer, no tienen nada que ver con ellas y sólo merodea sin razón alguna, el otro es un intruso con una linterna que finalmente se los lleva a Deportación, a él y a ambas mujeres. Allí, ante las autoridades, la niña rompe en llanto y, mientras se ve en el espejo, lo inunda con las lágrimas, como si fuera un pequeño estanque. La primera que se fue por ese lago fue Lucía, después empujé a la viuda que ya se andaba ahogando y el último en salir de deportación fui yo[11], cuenta Dimas. Así fue como escaparon de la ley saltando de un espejo a otro hasta llegar a casa de unos conocidos suyos, con quienes descubrimos que Dimas es un sapito mexicano.

Así, en un relato en el que todo se desarrolla en un ámbito aparentemente normal, en el que la situación se había tornado insostenible para los personajes, aparece la posibilidad de transgredir los límites y así escapar de lo que, siguiendo las leyes de la lógica de lo real, no hubiera sido posible evitar. Destaquemos que la alteridad, la presencia de dos ámbitos distintos, y, sin embargo, en interrelación, supone, aparte de los dos universos, una frontera, un límite que separa sus territorios y que se convierte también en elemento significativo.[12] En este caso existe un ámbito que se asemeja a lo cotidiano, y se sale de él por medio de un elemento sorpresivo. Sólo la relativa autonomía del ámbito de la ficción permite y genera esa complejidad de inversiones donde el límite que separa los ámbitos se convierte en un laberinto o en un espejismo. Lo fantástico se genera justamente como una de las más extremas formas de la complejidad entre los dos ámbitos y el límite que los separa e interrelaciona.[13]



En ocasiones, en la narrativa fantástica el otro ámbito siempre se encuentra presente. Desde el principio se exponen las leyes o las características que rigen ese universo alterno; en otras, ese universo irrumpe inesperadamente. En el caso de “La primera vez que me vi”, es hasta que saltan por el umbral improvisado que es el espejo de Lucía cuando nos damos cuenta de que estamos ante lo fantástico. Es claramente una puerta de entrada a lo “otro”; al mundo en el que se desafían las leyes de nuestro universo. La representación del límite que separa dos ámbitos, la representación de un umbral que, de una puerta de entrada a un ámbito “otro”, lleno de peligros o maravillas, es una constante en las tradiciones de los pueblos. La narrativa fantástica ha desarrollado la representación del umbral, de la puerta de acceso al ámbito “otro”, como una de sus expresiones.[14]

El caso de “La dama y la turquesa” es distinto, porque una vez establecido que Dionisia se encuentra en una situación desesperante por haber perdido la memoria y siendo aparentemente auxiliada por personajes que le resultan incomprensibles y desagradables, se plantean las características del entorno en el que habitaba Dionisia antes de caer en desgracia: vivía dentro de una turquesa, a la que ella identifica con su memoria, en un ambiente frío en el que lo azul y lo blanco están siempre presentes. Su mundo era tranquilo, sin preocupación alguna. Dionisia recuerda los mundos por los que ha transitado dentro de la turquesa, las manos en las que ha estado, las historias que ha presenciado y las emociones que le han transmitido. Lo fantástico siempre está allí, pero aún así, se da una trasgresión de los límites de su mundo y la pesadilla comienza: la turquesa es cortada por un joyero debido a las órdenes de su dueña, que no quiere que sea tan ostentosa. Así, Dionisia es expulsada de su mundo por la fuerza y es enfrentada a un nuevo entorno en el que todo es hostil y que ella misma es incapaz de comprender.

Quienes aparentan ayudarla son Vallecas y su esposa Paula, así como su “protector” Curro Móstoles. Al verla desvalida le ofrecen un medio de subsistencia: Dionisia puede escribir sus memorias. Ellos creen que lo que cuenta es ficción, pero ella escribe lo que recuerda de su estancia en la turquesa como un medio de recuperar su memoria. Dicen que entregarán sus escritos al editor Azuara, quien al parecer los publica y los distorsiona en forma de guiones de cine en los que las protagonistas lucen como Dionisia, pues, al igual que ella tienen el pelo blanco con destellos azules; una se llama Diódora y la otra Dorotea.

Al respecto, podemos citar otra parte de la carta que Garro escribió a Carballo acerca de su situación: Las No personas carecen de honor, de talento, de fiabilidad, de sentimientos y de necesidades físicas. A la No Persona se le insulta, se le despoja de manuscritos, que más tarde se publican deformados en otros países y firmados por alguna persona. A la No persona se le despoja de familia, animales caseros, amigos y, sobre todo, se le niega el Trabajo. Si se queja, se le considera una Perseguidora peligrosa en el mundo democrático.[15] Vemos de nuevo como en su obra refleja parte de lo que dice haber vivido: el ser despojada de sus escritos y que fueran estos distorsionados y publicados por otros. Además, Dionisia no puede trabajar porque no tiene papeles de identidad. Como extranjera necesita un permiso especial que no puede obtener dado que ni siquiera puede decir de qué país es. Tampoco puede confiar en tener una residencia estable, ya que en las pensiones le piden papeles de los que carece.

Así, el haber salido de su mundo fue para Dionisia una entrada a un mundo angustioso e incomprensible que amenaza con aniquilarla, en lo que podemos encontrar el sentido de que el acceso a otro ámbito es el acceso al ma.l[16] Dionisia es amenazada con ser expulsada del departamento en que vive, pues no le han pagado por sus escritos; además, el administrador de la pensión le quita su abrigo de pieles, pues es muy fino y costoso y puede venderse en caso de que ella no pague. Además, se da cuenta de que quiere matarla, pues afloja el candil que pende sobre su cama; le quita el agua y la luz hasta que pague. Sumida en la desesperación y la oscuridad, con miedo a ser atacada y eliminada, sale del departamento y encuentra a un hombre de impermeable al que sigue, presa del miedo y con la sola intención de tener a alguien cerca, por estrechas calles hasta llegar a una plaza. Y aquí se da una segunda trasgresión de los límites entre los distintos ámbitos que coexisten en el relato, pues este camino que ha seguido tras él ha supuesto un nuevo umbral. El límite puede estar representado por diversos objetos o umbrales. Los más comunes son, además de la puerta, los orificios que llevan al centro de la tierra (como en Lovecraft), o espejos traspasables (como en Carrol). Lo significativo es que el acontecimiento de lo fantástico supone, siempre, la irrupción de un ámbito en otro a través de la trasgresión del límite que los separa.[17]

Habla con García, el hombre al que ha seguido, quien le explica: Al salir de la joyería tomó usted la puerta equivocada[18]. La envía de regreso, para que compruebe que los personajes a los que tanto teme y que tanto daño amenazan con hacerle no existen. Al buscar a Vallecas y Paula en su departamento se da cuenta de que todo es diferente dentro de él, y los porteros del edificio le dicen que nunca han vivido allí ellos dos. Le dicen que deben haber sido ratas y que ha vivido una experiencia sobrenatural. En cuanto a su propio edificio, comprueba que no existe el administrador y que su departamento es distinto y está ocupado por un capitán que le ofrece su ayuda. Espantada, Dionisia regresa a la joyería y se encuentra a García, quien le explica que se ha metido en el revés de las cosas. Por eso es una apátrida.[19]

Y en una nueva trasgresión de los límites, al no encontrar una turquesa desocupada, y dado que las demás piedras también están ocupadas por seres como ella, la envía a vivir dentro de un topacio, con la recomendación de que debe cuidar por qué puerta sale en caso de que la vuelvan a sacar de su hogar.

En otros relatos del volumen de Andamos huyendo Lola aparecen este tipo de transgresiones, pero es suficiente con haber analizado brevemente los anteriores para ejemplificar cómo los protagonistas encuentran una salida por medio de lo fantástico, y cómo reflejan en parte la angustia existencial de la autora por la situación que vive con su hija. Para sus protagonistas vivir es sinónimo de subsistir, y subsistir es una tarea que a duras penas impide la muerte por falta de afecto o de comida. Degradadas por acciones que no se mencionan y fuerzas oscuras que se presienten pero en ningún momento se identifican[20] huyen sin saber de qué lo hacen ni por qué son perseguidas. En el caso de Dionisia, al parecer llega a un punto apacible, pero en los relatos que cuentan la vida de Lelinca y Lucía, puestas contra la pared y a punto de perecer, el mismo destino las salva, las devuelve a su subsistir alucinado y lamentable.[21]

Así, algunos personajes encuentran una salida en sus problemas, en otros se insinúa que son aniquilados, otros más están condenados a vivir escondidos, en el clóset o bajo la cama, como Lola y Petrouchka, que viven una existencia oculta en las habitaciones le la madre y la hija sin posibilidad siquiera de relacionarse con el resto del mundo, con menos voz y voto que sus protectoras. En unos relatos son unos inmigrantes ilegales, en otros son un par de gatos cuyas amas deben ocultar para que no sean arrebatados. Lola y Petrouchka huyen, se esconden y tampoco sabemos de qué o por qué lo hacen. La de los huidos es una comunicación en emergencia contra la comunicación establecida de los dominantes. Una comunicación discontinua y accidentada, indecisa, nunca traicionada. El perseguido sabe que él es la presa de un cazador, por algo se le persigue y, una vez expiada su deuda, puede respirar tranquilo. En cambio, el huido no sabría atribuirle un rostro a su verdugo: huye de todo, ese todo centralizador de la obediencia civil fuera de la cual no se tienen amigos, ni puntos de apoyo, ni tiempo ni lugar ni memoria. [22] Son todos No personas, deben vivir a la sombra de un poder ante el cual no deben rebelarse, ni pueden hacerlo ya que no existe una forma en la que la rebelión encuentre algún eco positivo. Condenados a la huída siempre, así transcurren las vidas de los personajes en Andamos huyendo Lola.

Fuentes

AVILÉS Fabila, René, “Elena Garro en Los Recuerdos del porvenir”, w www.reneavilesfabila.com.mx

BERNÁLDEZ – Bazán, Claudia ,“Elena Garro, una partícula revoltosa”, en Razón y palabra,

http://www.cem.itesm.mx/dacs/publicaciones/logos/anteriores/n27/cbernaldez.html,junio, julio, 2002

BRAVO, Víctor A., La irrupción y el límite, UNAM, México, 1988.

CASTAÑÓN, Adolfo, Arbitrario de literatura Mexicana. Paseos I. Vuelta. 2da Ed. México.

1995.

CARBALLO, Emmanuel, Protagonistas de la literatura mexicana, SEP, Segunda Serie Letras

Mexicanas, México, 1986

LIBERTELLA, Mauro, “Andamos huyendo Lola, de Elena Garro” 2005

www.pagina12.com.ar/libros/Andamos huyendo Lola, de Elena Garro.htm

GARRO, Elena, Andamos huyendo Lola, Joaquín Mortiz, México, 1980.

MENTON, Seymour, Historia verdadera del realismo mágico, FCE, México, 1998.


[1] Mauro Libertella, “Andamos huyendo Lola, de Elena Garro” 2005 www.pagina12.com.ar/libros/Andamos huyendo Lola, de Elena Garro.htm

[2] Claudia Bernáldez – Bazán, “Elena Garro, una partícula revoltosa”, en Razón y palabra, http://www.cem.itesm.mx/dacs/publicaciones/logos/anteriores/n27/cbernaldez.html,junio, julio, 2002

[3] Ídem

[4] Mauro Libertella...

[5] René Avilés Fabila, “Elena Garro en Los Recuerdos del porvenir”, www.reneavilesfabila.com.mx

[6] Ídem

[7] Claudia Bernáldez – Bazán...

[8] C Emmanuel Carballo. Protagonistas de la literatura mexicana. SEP. Segunda Serie Letras Mexicanas. México. 1986, p. 495

[9] Seymour Menton, Historia verdadera del realismo mágico, FCE, México, 1998, p. 29

[10] Elena Garro, Andamos huyendo Lola, Joaquín Mortiz, México, 1980, pp. 33 - 54

[11] Ídem, p. 51

[12] Víctor A. Bravo, La irrupción y el límite, UNAM, México, 1988. P. 31 - 32

[13] Ídem, p. 32 – 33

[14] Ídem, p. 65 - 66

[15] Emmanuel Carballo, p. 494

[16] Víctor A. Bravo, p. 66

[17] Ídem, p.68

[18] Elena Garro, p. 252

[19] Ídem, p. 261

[20] Emmanuel Carballo, pp. 511 - 512

[21] Ídem

[22] Adolfo Castañón. Arbitrario de literatura Mexicana. Paseos I. Vuelta. 2da Ed. México. 1995, p 247

diciembre 04, 2006

Movilización mundial por Oaxaca


COPAI-México.

I. La Otra Campaña en el norte de México: decir "Oaxaca" arriba y abajo


Cientos de detenidas y detenidos ilegalmente, decenas de desaparecidos, torturas, cateos, golpes. Hombres y mujeres jóvenes, indígenas, niños y niñas, ancianos y ancianas. Como quien dice: el pueblo oaxaqueño abajo. Arriba la Policía Federal Preventiva, los paramilitares de Ulises Ruiz, los grandes medios de comunicación, la clase política.

Callar frente a eso es decir "Oaxaca" desde arriba, y desde arriba hacer las cuentas alegres... e idiotas.

Porque allá arriba se aprestan a declarar que todo volvió a la normalidad y que el "conflicto" está controlado porque han sido detenidos "los dirigentes", como si ese movimiento tuviera "líderes" para ser comprados o presos o muertos. Dicen que ahora hay que voltear hacia otro lado. Es decir, no dejar de ver hacia arriba, hacia la parafernalia del poder político, hacia sus simulaciones, su aparentar que mandan y ordenan mientras el verdadero Poder da la orden del día a sus medios de comunicación, comentaristas, locutores, artistas, intelectuales, jefes de policía, mandos militares y paramilitares.

Decir "Oaxaca" abajo es decir compañera y compañero, es acoger a quien es perseguido, es movilizar las fuerzas propias para la presentación de los desaparecidos, para la liberación de las detenidas y detenidos, es informar, es llamar a la solidaridad y el apoyo internacionales, es no callar, es decir este dolor sureño y señalar que se extiende por todo el país y más allá de las fronteras de los cuatro lados, como si fuera por abajo donde se nombran, se hablan, se escuchan, se caminan los dolores.

Oaxaca se extiende en el dolor, pero también en la lucha. Pedazos de ese pueblo, como si de un rompecabezas se tratara, se reparten por todo el territorio nacional y más allá de un límite geográfico que, al menos en el norte, es más ridículo que nunca.

Durante los dos meses que tardamos en caminar las diferentes esquinas del norte mexicano, Oaxaca fue apareciendo una y otra vez. Y se vestía de dolor y rabia, y nos hablaba y nos miraba.

Y la Otra escuchó y escucha, y tiende los brazos como los tendieron, en solidaridad con Oaxaca, los límites de zapatistas que en dos ocasiones paralizaron los caminos de Chiapas, y las Otras en todos los rincones del México de Abajo, y los otros y otras en las esquinas del mundo. Como los tienden. Como los seguirán tendiendo aunque nadie lleve la cuenta, como no sea el espejo fragmentado que somos quienes nadie somos.

Frente a Oaxaca, para Oaxaca y por Oaxaca, decimos:

COMUNICADO DEL COMITÉ CLANDESTINO REVOLUCIONARIO INDIGENA-COMANDANCIA GENERAL DEL EJERCITO ZAPATISTA DE LIBERACION NACIONAL. MEXICO.

2 de diciembre de 2006.

Al pueblo de México:

A los pueblos del mundo:

Hermanos y hermanas:

El ataque que sufrió y sufre nuestro hermano pueblo de Oaxaca no puede ser ignorado por quienes luchamos por libertad, justicia y democracia en todos los rincones del planeta.

Por eso, el EZLN llama a toda persona honesta, en México y en el mundo, para que se inicien, desde ya, acciones continuas de solidaridad y apoyo al pueblo oaxaqueño, con las siguientes demandas:

Por la representación con vida de los desaparecidos, por la liberación de las detenidas y detenidos, por la salida de Ulises Ruiz y las fuerzas federales de Oaxaca, por el castigo a los culpables de las torturas, violaciones y asesinatos. En suma: por la libertad, democracia y justicia para el pueblo de Oaxaca.

Llamamos a que en esta campaña internacional se diga, de todas las formas y en todos los lugares posibles, lo que ocurrió y ocurre en Oaxaca, cada quien en su modo, tiempo y lugar.

Llamamos a que estas acciones confluyan en una movilización mundial por Oaxaca el día 22 de diciembre de 2006.

El pueblo oaxaqueño no está solo. Hay que decirlo y demostrarlo, a él y a todos.

¡Democracia!

¡Libertad!

¡Justicia!

Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de Libertación Nacional.

México.

Subcomandante Insurgente Marcos.

México, diciembre de 2006.

II. 45 mil kilómetros en (Otra) campaña

En su participación en la primera etapa de la Otra Campaña, la Comisión Sexta del EZLN recorrió alrededor de 45 mil kilómetros (47 mil 890, apuntó alguien que llevó la cuenta) en territorio de lo que ya podemos llamar, con conocimiento de causa, efecto y destino, el Otro México, el de los de abajo.

Lo que vimos y escuchamos no sólo echó por tierra aquello de los 31 estados y un Distrito Federal, ya que nos encontramos con compañeros y compañeras de, al menos, 35 entidades: las 32 de la geografía de arriba, más la Comarca Lagunera, la Huasteca y esa entidad que crece en identidad propia al norte del río Bravo.

El aliento que mueve a la Otra Campaña es tan grande que no cabe ni dentro de las fronteras: al norte del río Bravo hay otro México.

"Nunca perderemos. Estamos aquí. Vamos a estar aquí siempre", dice una niña chicana que sabe lo que dice.

Escuchamos y vimos muchos Méxicos, con colores y lenguas distintas, con pasos diferentes. Y con ellos nos dimos cuenta que todos se hacen uno al hablar el dolor y actuar la rebeldía.

A pie, en moto, en caballo, en bicicleta, en auto, en tren y en barco, hicimos 45 mil kilómetros de campaña muy otra y, para usar las palabras de una mujer indígena rarámuri, en la sierra Tarahumara, "vimos la enfermedad y ahí mismo encontramos la medicina".

Con luz propia brilló el dolor, y empezó a cintilar el árbol de la resistencia que abajo está enraizado desde siglos.

No podemos seguir resistiendo solos, cada quien por su lado. Necesitamos unirnos, por nosotros y por todos.

En pocas palabras, México sólo podrá vivir si vive el México de abajo.

Y en México de abajo sólo podrá vivir con la libertad de l@s pres@s de Atenco, la de tod@s l@s pres@s políticos del país, la presentación con vida de l@s desaparecid@s y la cancelación de todas las órdenes de aprehensión en contra de luchador@s sociales.

III. Ni azul ni amarillo, el Otro Norte también existe

Las cuatro ruedas del capitalismo: despojo, desprecio, explotación y represión, unen abajo lo que arriba dividen basados en encuestas y deseos azules y amarillos.

La Otra Campaña ha recuperado al país, ha descubierto que el norte es también México.

Algunos botones de muestra:

Hay una línea arriba que une a Teacapán y Dautillo, en Sinaloa, con Isla Mujeres, en Quintana Roo, y Puerto Progreso, en Yucatán; a Joaquín Amaro y San Isidro, en Chiapas, con Matamoros, en Tamaulipas, y El Mayor, en Baja California.

En estas ocho esquinas del México de abajo, familias de pescadores son perseguidas por trabajar. Así se da la criminalización del trabajo, bajo la coartada del cuidado del medio ambiente.

La política ambiental de los gobiernos neoliberales, tanto el federal como los estatales y municipales, es de destrucción de la naturaleza... o de arrebatarla a sus legítimos guardianes para entregarla a la voracidad de las grandes empresas.

Por otro lado, en tres estados, Sonora, Zacatecas y San Luis Potosí, gobernados por el PRI, el PRD y el PAN, respectivamente, se puede constatar lo que representa eso de "mantener las variables macroeconómicas".

En ellos se da la destrucción del campo mexicano y el despoblamiento por la expulsión de millones de mexicanos hacia Estados Unidos. Y la reconstrucción de las viejas haciendas porfiristas y su redoblamiento con migrantes indígenas de los estados del sur y el sureste de México.

En México, la "modernidad" es volver a la época porfirista.

IV. Después del siglo XX, arriba sigue... el siglo XIX

La máquina de hacer mercancías se esconde en la causa pero no en el efecto. Tras el mercado y tras el salario se oculta el núcleo fuerte del sistema: la propiedad privada de los medios de producción y de cambio.

La nuevas naciones que participan en la neoconquista de México están formadas por los bancos, las industrias y el comercio, todos extranjeros. Y sus ejércitos de conquista y ocupación son diputados, senadores, presidentes municipales, diputados locales, gobernadores, presidentes de la República, secretarios de Estado.

Esta es la historia presente que une al México del norte, centro y sur. Los tiempos de fin del siglo XIX e inicios del XX han regresado:

­ Despojo de tierras.

­ Destrucción de la cultura y la historia.

­ Destrucción de la naturaleza.

­ Destrucción del tejido comunitario.

­ Destrucción de la cultura organizativa.

­ Violencia de género contra las mujeres, intrafamiliar, social, cultural e institucional.

­ Desprecio a l@s mayores, l@s ancian@s.

­ Mercantilización de la niñez.

­ Criminalización de la juventud.

­ Privatización de la enseñanza media superior y superior.

­ Desmantelamiento del sistema educativo primario y secundario.

­ Desmantelamiento de la seguridad social.

­ Destrucción y reconstrucción de las condiciones laborales, para volverlas al tiempo de Porfirio Díaz.

­ Arrinconamiento del comercio ambulante y asfixia del pequeño y mediano comercio; para beneficio del gran capital co-mercial extranjero.

­ Desprecio y represión contra la diferencia sexual, inclusive dentro de la izquierda.

­ Autismo perverso de los grandes medios de comunicación.

"El hambre tumba, pero la dignidad indígena levanta", nos dijo una mujer indígena, jefa de los kumiai.

En México se trabaja para no morir y se muere en el trabajo.

V. Somos quienes somos

El cuerpo principal de la Otra Campaña son indígenas, jóvenes y mujeres. Trabajador@s del campo y la ciudad, tod@s ell@s.

En el norte encontramos a Oaxaca en los triquis, mixtecos y zapotecos; y también a kumiais, kiliwas, kukapás, tohono o'odham o papágos, comca'ac o seris, pimas, yaquis, mayos yoreme, rarámuris, caxacanes, coras, wixaritari, kikapús, maskovos, teenek, pames, nahuas, chichimecas, tepehuanos, guarijios.

En los pueblos, tribus y naciones indígenas del norte es más frecuente y natural encontrar a mujeres como jefas, dirigentes y líderes.

"Queremos seguir siendo lo que somos", nos dijo una indígena rarámuri. Y lo podría haber dicho un joven, una jóvena, una mujer.

"Que camine la voz, para darle fuerza a este mundo", dice la mujer, joven e indígena en el norte de México.

VI. Abajo, un corazón se conoce

La lucha anticapitalista no nace con la Sexta Declaración y la Otra Campaña; ha seguido y sigue muchos caminos en organizaciones políticas, sociales, no gubernamentales, pueblos indios, colectivos, grupos, familias e individuos.

La Sexta y la Otra han sido el llamado a encontrarnos, conocernos, respetarnos, unirnos.

Y se logró.

Ahora debemos todos, todas, responder como la Otra Campaña quiénes somos, dónde estamos, cómo vemos México y el mundo, qué queremos hacer y cómo lo vamos a hacer.

Por eso estamos invitando a la consulta interna del 4 al 10 de diciembre de este año.

La Otra Campaña no es otra lucha abajo, es la de cada quien, pero tendiendo otros lazos, los de la solidaridad y el apoyo, los del mismo dolor e idéntica rebeldía, los del respeto, los de las diferencias conociéndose y reconociéndose.

El Otro México empieza abajo. Y no termina hasta que se rehaga, porque falta lo que falta.

La Otra Campaña se hace Otra frente al arriba y a sus espejos. No vamos a confluir ni a unirnos. Quienes se oponen a Calderón desde arriba no buscan un cambio de país, sino llegar al Poder. Quienes nos oponemos a Calderón desde abajo, estamos en contra de todo lo que allá arriba simula ideas y practica desprecios.

El oficial será derrocado, y el "legítimo" también, y lo mismo el nombre que tome quien suponga que todo volverá a ser igual y que de arriba se decide por y contra lo de abajo, para administrar la misma pesadilla que padecemos.

Este país está lleno de esquinas, de rincones. De ahí, y no de los palacios, de las sedes de gobierno y búnkers de la clase política, saldrá, crecerá y será otra alternativa.

Todo el país vive en una cárcel, pero hay cárceles que parecen y son prisiones. Por eso la lucha por la presentación con vida de los desaparecidos, la libertad para l@s pres@s de Atenco, y ahora de Oaxaca, deben ser parte de una campaña nacional.

Junto a esto, se pueden levantar movimientos nacionales contra las altas tarifas eléctricas, la defensa y protección del medio ambiente y la promoción del co-mercio ambulante y pequeño comercio, así como el boicot al gran comercio.

Como zapatistas llamamos la atención sobre lo que tienen de aporte la luchas anticapitalistas de grupos y colectivos anarquistas y libertarios en su autogestión.

En Chihuahua nos platicaron de los tlatoleros, los mensajeros indígenas que recorrían los pueblos invitando a levantarse contra el virreinato. De una u otra forma, hemos sido y seremos eso.

Mientras quienes miraron hacia arriba vuelven a lo cotidiano y al tema de moda, la Otra Campaña se mira a sí misma, se define, se prepara.

Arriba miran, hablan y preguntan por el 2012. Abajo la Otra Campaña seguirá preguntando quién y qué en el Programa Nacional de Lucha, después el cómo y cuándo. Entonces el calendario de arriba será roto y seguirá otro de abajo y a la izquierda.

Llegó la hora. Seremos lo que somos, pero otros mejores.

Hay que despertar.

Subcomandante Insurgente Marcos.

Comisión Sexta del EZLN.

Delegado Zero.

México, diciembre de 2006.

P.D. En el cuartito sin ventanas de Sombra, sólo el reloj permite distinguir al día de la noche. Ahí siempre es madrugada. Sombra se prepara ahora para volver a las sombras que lo nacieron y lo alimentan. Hace cuentas y recuentos. Se acomoda de nuevo el corazón rompido y lleno de cicatrices y remiendos. Leva anclas, despliega velas. Otro país lleva pegado en los pies, en la piel, en los oídos y en la mirada. Lleva un dolor y una rabia que no cabe en las palabras de todas las lenguas. En las montañas del sureste mexicano, en el moreno corazón colectivo que manda, espera una respuesta que ya conoce desde hace siglos: hay que amanecer, como de por sí amanece, es decir, con dolor y con rabia. Sombra sabe lo que escuchará de la morena montaña que
lo guía. Dando alivio al dolor y esperanza a la rabia, en lengua ancestral dirá: "No preocupas mucho, no tengas pena, que no esté triste el corazón de nuestra Patria, porque todavía falta lo que falta".